Divorciado hace un año se compró una camioneta patona, se puso pelo y usa pantalones chupín, pero no pudo dejar de ser corunudo
Foto: canva.com
La historia de Roberto Chupaverga es realmente conmovedora: divorciado hace un año, se compró una camioneta patona, se puso pelo y usa pantalones chupín, pero no pudo dejar de ser cornudo.
“Y mirá que me puse abundante pelo, eh, y arriba de la patona no debería ni notarse, encima con los pantalones chupín distraigo la atención pa otro lado, pero bueno, viste cómo es, siguen notándose, los cuernos siguen ahí, no puedo dejar de ser cornudo”, se lamenta Chupaverga.
Para Roberto, esto recién empieza: “no hay manera, el otro día rompí la claraboya de casa de lo altos que están estos dos cuernazos que tengo arriba de la cabeza, salgo a caminar en el barrio y me gritan ‘ahí va el rayatecho’, es espantoso, les falta deconstrucción”.

