En homenaje a sus pares uruguayos, hinchas japoneses destrozaron las butacas de un estadio mundialista
Foto: Reuters-Fabrizio Bensch
En otro gesto de nobleza y seguimiento estricto del código de honor nipón, la parcialidad del sol naciente decidió responder al homenaje de los hinchas uruguayos con otro homenaje: destrozaron por completo el sector del estadio que ocuparon en su último partido de la Copa del mundo.
«Nos conmovió mucho ver a los uruguayos limpiando la basura, como solemos hacer… por eso, quisimos rendirles honores a nuestra manera, con un sacrificio: rompimos las butacas, tuvimos sexo abajo de las banderas y cagamos en la vereda, como hacen ellos», confesó, solemne, Yamimoto Nokamina, hincha nipón, aficionado al mate amargo y espectador de VTV. «La mitad de nuestros hinchas ya están en prisiones estadounidenses, pero nuestro honor está intacto», agregó.
Los homenajes no se detienen y el tigre asiático va por más: imitará lo irritante de los mexicanos, el frío de los alemanes y lo absolutamente insoportables que son los argentinos, muy insoportables, el mayor desafío que la tierra del sol naciente jamás haya enfrentado, y eso que les tiraron dos bombas atómicas.

