Vie. Sep 18th, 2020

Indigente revela que piensa continuar con su lujoso estilo de vida hasta vaciar al Estado

«Ja ja», comenzó el anónimo hombre en situación de calle. «Ja ja ja», agregó. «Vivo en el centro, tengo mi colchón, frazada y cartones. Me despierto al mediodía, lavo mi cara en la fuente de la plaza y tras un fastuoso desayuno en el refugio del Ministerio mientras los demás trabajan, duermo una siesta de emperador persa de la que me despierto y, cual filósofo griego, contemplo el ritmo frenético de los transeúntes, quienes me tributan monedas con las que compro mis panificados predilectos, los que acompaño con vino tinto reserva en caja. De noche, en la cena de gala del refugio, degusto sopas al ritmo de las mejores músicas de las figuras del star system del transporte público. Termino la jornada de vuelta a mi estancia, donde fumo tabaco con caballeros de mi ámbito y luego me voy a dormir. ¡Y todo sin pagar un duro!».

«Vivo en el centro, tengo mi colchón, frazada y cartones. Me despierto al mediodía, lavo mi cara en la fuente de la plaza (…) ¡Y todo sin pagar un duro!»

Anónimo hombre en situación de calle.

Consultado sobre si sentía llevar un estilo de vida descarriado a costa de los contribuyentes, comentó: «sé que vivo en el lujo asiático por gracia del Estado. A veces, me veo como un decadente sibarita, pero es algo a lo que no pienso renunciar, pese a quien pese y cueste a quien cueste, así se extinga el último centavo del erario público, jajaja».

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